La mesa redonda ‘Abordaje de los divorcios contenciosos y prevención del malestar familiar’ ha dado a conocer una aplicación digital que integra dos instrumentos para apoyar la valoración social forense de las situaciones familiares y económicas de los progenitores
El II Congreso Internacional de Políticas con Impacto en Familia, que se celebra del 26 al 28 de octubre en la Universidad de La Rioja, ha dedicado una mesa redonda a los retos de los divorcios contenciosos y a la prevención del malestar familiar. La sesión ha contado con la participación de Pilar Ruiz Rodríguez, trabajadora social forense; Eva Platero Aranda, magistrada de Violencia de Género de Palencia, Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León; Rafael Alcázar Ruiz, trabajador social forense; y Domingo Carbonero Muñoz, profesor de Trabajo Social de la Universidad de La Rioja. La mesa ha sido moderada por Emiliana Vicente González, presidenta del Consejo General del Trabajo Social.
Durante el encuentro se ha presentado el libro Técnicas de Trabajo Social Forense para la valoración del desequilibrio económico de los progenitores en los casos de divorcio en los tribunales. Herramienta de diagnóstico social, junto con VADEPRO, una aplicación digital configurada tras la edición de la obra para integrar en una única herramienta los instrumentos CUCOVIC y GUICONVI.
Una herramienta para apoyar el diagnóstico social forense
La propuesta responde a una necesidad práctica en la intervención profesional: disponer de instrumentos que permitan analizar de forma sistemática el posible desequilibrio económico entre progenitores en los procesos de divorcio, incorporando tanto la información económica como las circunstancias familiares, laborales y de cuidados que han influido en sus trayectorias vitales.
VADEPRO reúne dos aproximaciones complementarias. CUCOVIC permite la recogida y el análisis cuantitativo de información mediante un cuestionario sobre las condiciones de vida y las dinámicas de crianza durante la convivencia. GUICONVI incorpora una dimensión cualitativa a través de una entrevista semiestructurada guiada, que permite profundizar en las circunstancias de cada familia y en los factores de riesgo y protección presentes.
La aplicación facilita así la organización de información relevante para la elaboración del diagnóstico social, incluyendo datos sobre ingresos, patrimonio, empleo, condiciones de vida y responsabilidades familiares. Su utilización se enmarca en el trabajo profesional: no sustituye la valoración experta ni automatiza las conclusiones, sino que proporciona apoyo metodológico para fundamentar el análisis social forense.
Visibilizar el impacto económico de los cuidados
Uno de los aspectos centrales de la mesa ha sido la necesidad de comprender cómo la organización familiar y el reparto de los cuidados pueden influir en la situación económica de cada progenitor tras la ruptura. Las trayectorias de las parejas no siempre evolucionan de forma equivalente: aunque ambos miembros partan de niveles formativos, laborales o sociales similares, la dedicación prioritaria de uno de ellos al hogar y a la crianza puede repercutir en sus oportunidades profesionales, ingresos y patrimonio.
Estas diferencias requieren una valoración que no se limite a una fotografía de la situación económica en el momento del divorcio, sino que tenga en cuenta los procesos que han contribuido a configurarla. La existencia de tiempos de convivencia compartidos con los hijos e hijas, por sí sola, no permite conocer todo el alcance de los desequilibrios económicos que pueden haberse generado durante la vida en común.
En este sentido, la obra y la herramienta presentada reivindican la aportación del Trabajo Social Forense a los procedimientos judiciales, mediante informes que integren datos económicos y elementos cualitativos de la historia familiar. La revisión de la documentación disponible y las entrevistas con los progenitores permiten contextualizar la información y construir una valoración social fundamentada.
La mesa redonda ha puesto así el foco en la importancia de incorporar una mirada integral a los divorcios contenciosos, que tenga en cuenta tanto las necesidades de los hijos e hijas como las desigualdades económicas y las responsabilidades de cuidado, con el objetivo de contribuir a una mejor comprensión de las situaciones familiares y a la prevención del malestar asociado a los procesos de ruptura.
